En busto, en pintura o en una hermosa lámina litográfica, debería figurar en los salones de honor de cada centro educativo de Honduras, la imagen del Maestro Rafael Coello Ramos, por cuanto su fecunda inspiración cívica se percibe ineludiblemente cada vez que se entonan con reverencia los himnos “A LA MADRE”, “AL PINO”, “AL PADRE REYES” y tantas otras melodías que modelan el patriotismo de los niños y la adolescencia de nuestra dulce Patria. (Honduras)
El maestro Coello Ramos nació en la ciudad de Comayagüela (Gemela de Tegucigalpa la capital), el 12 de Diciembre de 1877 y murió en Tegucigalpa el 1 de Marzo de 1967. Fueron sus padres: Don Froylán Ramos y Doña Leonarda Coello.
Después de cursar la escuela primaria, inició sus estudios de secundaria en el Colegio Tridentino, que dirigía en Comayagua el Presbítero Federico Ernesto Fiallos.
Los primeros rudimentos de Teoría, Solfeo, Guitarra y Violín, los recibió de su padre, Don Froylán, de ahí en adelante Don Rafael se convirtió en brillante autodidacta de la música. Eran los días en que los hombres, de manera imperiosa, debían aprender más de un oficio, por aquellos de los duros avatares de la vida en estos países de inciertas perspectivas de supervivencia con el arte.
Bajo estas normas de rigor disciplinario es que Don Rafael, al tiempo que estudiaba música y sus demás obligaciones formativas, también aprendía el importante oficio de tipógrafo que tan significativos servicios prestaría no sólo para la impresión de sus propias obras musicales, sino que para las de los numerosos colegas que acudían a él en busca de su valiosa ayuda para imprimir sus creaciones melódicas. Fue ciertamente de grande y oportuna la presencia del Maestro Coello Ramos en la Tipografía Nacional, en su función de asesor técnico por largos años, para traducir en pentagramas impresos mucho material artístico de esta índole.
Como fecundo creador musical, Don Rafael legó, según acotación señalada en el inicio de esta reseña biográfica, un caudal de inapreciable valor para la niñez hondureña. Así, dentro del genero escolar, se citan composiciones como: “HIMNO AL PADRE REYES”, “A LA MADRE”, “A LOS ARBOLES”, “AL PINO”. “ A GUTENBERG”, etc.
Produjo además para deleite de la culta sociedad de Tegucigalpa: “VUELO DE AGUILAS”, “CASCADA DE PERLAS”, “MARIA LUISA” (Todos con ritmo de vals), “MARINA” (Pasillo), gran cantidad de rondas para el ambiente escolar, lo mismo que buen aporte de música religiosa.
Gran músico y compositor, fue director de varios conjuntos de banda, entre otras de sus obras figuran:
Como infatigable pedagogo el Maestro Coello Ramos dirigió la Escuela Nacional de Música, de efímera duración, en el gobierno de Don Miguel R. Dávila y sin duda uno de los mejores recuerdos que perdura en la mente de la romántica sociedad de la segunda década del siglo XX, es la “ORQUESTA VERDI”, que el Maestro Coello Ramos fundó y dirigió. Este grupo de cámara constituyó por muchos años la base para la actuación de las compañías de ópera, opereta y zarzuela, que con singular éxito se presentaron en el Teatro Nacional Manuel Bonilla.
Hombre de bondad y de extraordinarias virtudes cívicas, tal fue la personalidad del Maestro Rafael Coello Ramos.
Tomado del libro Historia de la Música de Honduras y sus Símbolos Nacionales escrito por Héctor Gálvez