El profesor Toribio Bustillo Díaz es uno de los dignos sobrevivientes de una época en que la carrera magisterial era objeto, en nuestro país, de muy poca o ninguna retribución en el orden material o inmaterial.
Período de autoridad excesiva en el cual se exigía, social o particularmente, una extraordinaria responsabilidad para el desempeño de cualquier asignación gubernamental, el histórico lapso -afectado, de una forma u otra, por el exclusivismo político, un confuso sentido de nacionalidad y la incertidumbre del porvenir- vio los primeros pasos del Profesor Bustillo en la vida cultural de nuestro mundo capitalino, observó su espíritu disciplinado y enérgico, cimentó su reputación y fijó como modelos la altivez y seriedad con que caracterizó su misión educacional.
Hoy, toda una Promoción de Educación Media lleva su nombre. El hecho, que dice mucho del buen criterio y la amplitud de miras de quienes lo seleccionaron, es aún más significativo si consideramos que el justo reconocimiento se extiende hasta aquellos que, en diferentes circunstancias y en todo momento, hemos admirado la enorme capacidad, la humildad y la infatigable vocación pedagógica del Maestro y del Artista.
Conocimos el educador -a Don Bibio, como cariñosamente se le llama en esta parcela centroamericana- desde los tiempos en que su meritoria vida estudiantil lo hizo acreedor a la cátedra del Quinto Grado en la Escuela Primaria, anexa a la Normal de Varones.
Nacido en Roatán, cabecera de nuestro departamento insular, el 16 de abril de 1902; hijo de Don Simón Bustillo-uno de los independentistas cubanos y Doña Felipa Díaz de Bustillo, originaria de la ciudad-puerto de Trujillo.
Don Toribio comenzó su instrucción elemental en su lugar natal y la concluyó en Tegucigalpa. En noviembre de 1920, coronó su carrera de Maestro de Instrucción Primaria bajo la dirección del Ingeniero Pompilio Ortega, a la sazón rector de la Escuela Normal de Varones. Fue entonces cuando las dotes artísticas emergieron y lo hicieron sobresalir en el ambiente; autodidacta del teclado, estimulado por el Ingeniero Ortega-quien lo presentaba a los frecuentes y distinguidos visitantes del Centro como un eminente pianista y, luego, acicateado por el talento del Maestro Rafael Coello Ramos y por la batuta de J. Luis Pinzón, el joven alumno aprendió y dominó la técnica del violín con la guía del destacado Doctor y escritor Fernando P. Ceballos.
Las relevantes cualidades de Don Bibio le han merecido, durante largos y fructíferos cincuenta y dos años de ininterrumpida docencia, innumerables cargos administrativos y académicos: encargado de la Dirección y Director de la Escuela Primaria anexa a la Normal de Varones, Inspector de la misma; catedrático de Educación Musical, Inglés, Agricultura; Profesor Jefe de la Escuela Normal de Señoritas y la homóloga para varones, docente en el Instituto Central y en la Escuela Militar "General Francisco Morazán\